Entre el Silencio de la Patagonia
- Pablo González “PabloFotografías”

- 18 jul
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 sept

Más de una década de encuentros con el puma – Patagonia 2012–2025
Por Pablo González @pablofotografiaschile
Hay lugares que uno simplemente conoce.
Y hay otros que lo forman a uno. La Patagonia es eso para mí: no solo un paisaje que recorro, sino el territorio que dio forma a mi manera de mirar, de caminar y de estar en el mundo.
Nací en la Patagonia. Crecí entre sus vientos, sus luces cambiantes y su silencio profundo, cielos que mutan a cada hora y un paisaje donde el silencio pesa más que las palabras. Esta tierra no solo me formo como persona, sino como fotógrafo, es donde aprendí a mirar en silencio, a esperar sin prisa, a ser parte del paisaje. Aprendí que la naturaleza no se impone. Se escucha, se respeta…. Y si uno tiene suerte…. se comparte.
La fotografía que practico nace de ese mismo espíritu: sin apuros, sin artificios, sin perturbar lo que ya existe.
Desde hace más de una década he recorrido, una y otra vez, la Patagonia, buscando al puma concolor en libertad. Sin atajos, sin presiones, sin perturbar su comportamiento. He pasado semanas enteras observando sus rastros, (muchas veces invisibles) leyendo el paisaje, aprendiendo su comportamiento, siempre en silencio, siempre a distancia.
Mi enfoque es purista.
No hay montajes.
No dramatizo, ni intento controlar lo que la naturaleza me entrega. Nunca he pagado por una foto ni utilizado accesos guiados en las estancias de la zona. La imagen no está solo en el resultado; vive en el proceso, en cada paso que nos acerca a la esencia de lo salvaje.
Como dicen por aquí, “El que se apura en la Patagonia, pierde el tiempo”. Y con el puma, esa regla se convierte en ley.
El puma no se deja apresurar. Aparece cuando uno ha aprendido a moverse como parte del paisaje: en silencio, sin alterar su rumbo, sin marcar territorio.
He regresado muchas veces sin una sola imagen, pero con la certeza de que, en cada encuentro, respeté la vida silvestre en su forma más pura.
Y cuando finalmente llega el momento, sé que no lo he provocado, sino que se me ha permitido. Porque la fotografía más auténtica es la que se toma con respeto, sin intervenir.
Cada foto de este ensayo fue tomada sin intervención, sin presión, sin hacer que el animal cambie su rumbo.
Son fragmentos de confianza entre dos formas de vida que coexistieron, por un momento, en equilibrio.
Un arte que se cultiva con paciencia, sin forzar la naturaleza, sino aprendiendo a leerla, a convivir con ella.
Nacer en la Patagonia me enseñó que la naturaleza no se puede forzar.
Lo más valioso no se compra ni se monta:
se gana con tiempo, con respeto, con presencia.
Y la verdadera fotografía no roba momentos del paisaje.
Los toma en silencio... y los agradece profundamente.
Enfoque esencial de la fotografía de naturaleza:
La esencia de la fotografía de naturaleza radica en la simplicidad, la paciencia y el respeto. Cada fotografía es una colaboración entre el fotógrafo y el entorno, un momento que, como el puma, aparece cuando se ha aprendido a esperar, a ser parte del paisaje, sin forzar la escena. La naturaleza no está allí para ser manipulada, sino para ser observada y comprendida.
Este enfoque de “tomar” sin robar, de “estar” sin invadir, es un arte que va más allá de la técnica. Requiere una presencia atenta y silenciosa, un espacio de observación que convierte cada encuentro en algo único y profundo.
Pablo González Vera
""Espero que hatas disfrutado de este Post""
Este es el final de nuestro post, pero el comienzo de tú proxima obra de arte. ¿que te ha parecido? Cuéntame en los comentarios, comparte con tus amigos y echa un vistazo a nuestra sellecion de impresiones Fine Art.













































Sin palabras...
Me encantan tus fotos y comparto el amor por Magallanes, cariños
El respeto en su máxima expresión....sin palabras....belleza pura