🌋 De la teoría a la práctica: Cómo subimos el Volcán Osorno con un mini montañista de 4 años
- Pablo González Vera

- 31 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 6 días
Muchos dicen que a los 4 años los niños solo pueden caminar un par de kilómetros en plano. Pero la realidad es que, con la preparación adecuada, buena condición y, sobre todo, enseñando con el ejemplo, ¡los límites cambian por completo!
Esta fue nuestra segunda oportunidad en el Volcán Osorno, pero la primera con condiciones totalmente invernales. A pesar de que todavía estamos iniciando el invierno, el clima de montaña nos regaló un escenario completamente nevado y helado. Subimos hasta la Estación Glaciar a 1750 msnm, caminamos sobre hielo y nieve, y luego exploramos el Cráter Rojo (1180 msnm).
Aquí les comparto lo que realmente nos funcionó para que una salida de alta montaña sea segura, educativa y un recuerdo para toda la vida:
1. La regla de oro: En la montaña se camina con tranquilidad 🧭
Lo primero que le enseñé es que en la naturaleza no se corre; se camina a ritmo, disfrutando y mirando alrededor. Correr en la montaña es sinónimo de accidentes. A su corta edad, lo entendió perfecto: asimiló que la calma te da el control del sendero.
2. Equipamiento técnico de verdad 🎒❄️
Si vas a terreno nevado o congelado, el equipo no se transa. Nos preparamos con:
Ropa por capas (¡clave para el frío del volcán!).
Zapatos de montaña, anteojos de sol, antiparras y gorro.
Guantes para nieve y guantes de lana (fundamentales para mantener las manos secas y abrigadas).
Bastones y crampones (sí, ¡crampones para él también!). Caminar sobre hielo firme requiere el agarre correcto para evitar caídas peligrosas.
3. Logística de "Combustible" (¡Innegociable!) 🥪🍫
Un niño con hambre en la montaña es un problema seguro. Para una jornada intensa llevamos: 3 litros de agua para ambos, 1 litro de chocolate caliente para reponer temperatura, sándwiches de jamón-queso y frutas. Las pausas para comer en la sección intermedia fueron el motor para mantener la energía arriba.
4. Lecciones de seguridad y realismo ⚠️
En la Estación Glaciar jugamos, se deslizó por la nieve y la pasó genial, pero también hubo espacio para aprender. Me resbalé a propósito para enseñarle a evaluar los riesgos del entorno. Su primer instinto fue correr a levantarme. Ahí nos detuvimos a conversar: le expliqué con mucho amor que, aunque es un gran hombrecito, todavía no tiene la fuerza para cargar a un adulto y que intentar hacerlo lo ponía en riesgo a él. La montaña exige respeto y conocer los propios límites.
5. Darles el liderazgo (El "Efecto Guía") 🗺️
En el trekking del Cráter Rojo (1180 msnm), lo dejé ir adelante. Se tomó el papel en serio: "Por acá, por favor", me decía, mientras me guiaba y me nombraba los volcanes de alrededor. Inventamos historias y él mismo me "enseñaba" zonas del volcán que, según él, yo no conocía. Darles autonomía los empodera y los mantiene enfocados.

💤 El cierre perfecto: El mejor indicador de que la jornada fue un éxito total fue el regreso. Una llamada llena de orgullo a su abuela Rosa para contarle la aventura y, a los pocos minutos de camino a Puerto Varas, un guerrero profundamente dormido en el asiento de atrás.
La montaña no solo crea piernas fuertes, crea un carácter resiliente, respetuoso y consciente. ¡Nos vemos en la próxima cumbre!
Pablo Alejandro González Vera
Fotógrafo de Naturaleza, Outdoor y Expedición
(Flora, Fauna y Paisaje)
Embajador de Marca Chile | Instructor WFR










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